Mostrando entradas con la etiqueta periodismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta periodismo. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de abril de 2018

Derecho de Petición para que respondan las preguntas

Si no le contestan en rueda de prensa, pregunte a través del derecho de petición (Foto https://www.flickr.com/photos/esperanzaaguirre)


Todos los periodistas tenemos el derecho de obtener y consultar los documentos que posee una entidad oficial sobre cualquiera de los temas, salvo que estos sean clasificados de acuerdo con lo establecido en la ley 1755 de 2015, que reglamenta el Derecho de Petición.

Las oficinas de prensa de las entidades oficiales están para ayudarle al periodista a resolver sus dudas, por lo que es normal que llamemos a los jefes de prensa para que nos resuelvan una inquietud. Si estos son efectivos, hasta le dan los datos ahí mismo por teléfono.

No nos desesperemos si el jefe de prensa nos solicita que le mandemos las preguntas por correo electrónico para después responder. Esto ocurre cuando esos funcionarios deben trasladarle los interrogantes a viceministros o al departamento jurídico o al experto en el tema.

Pero si pasa lo de la alcaldía de Kennedy en Bogotá, en donde dicen que las preguntas las debe radicar el periodista personalmente en la sede de la alcaldía para darles trámite (violando así la ley), no lo dude un segundo: envíele un derecho de petición, directamente al funcionario de mayor rango en la institución a la que usted haya recurrido. En este caso, al alcalde de la localidad de Kennedy.

En otros casos lo puede enviar al ministro, o al director de una entidad, o si lo prefiere, al jefe de una unidad. No necesita citar leyes, artículos de la Constitución ni decretos. Lo único que debe hacer es enviarle una carta, en la que escriba ‘ASUNTO: DERECHO DE PETICIÓN’. Con solo eso, el funcionario sabrá que no tiene sino 15 días calendario para responder. Si se trata de documentos o información, el plazo son 10 días calendario. Si se trata de consultas que tengan que ver con las materias a cargo del funcionario, el plazo es de 30 días.

Las peticiones deben ser respetuosas y lo más concretas posibles. Por ejemplo, algo así como: ‘de la manera más respetuosa le solicito el favor de suministrarme la siguiente información’. Aquí debe indicar para qué necesita la información. No necesita dar detalles. Basta con decir ‘para una publicación que estamos preparando”. Es importante dejar claro que se trata de una petición de un periodista, porque estas, según la ley, deben tener prioridad.

Y las peticiones se deben hacer lo más precisas posibles, ojalá utilizando numerales, así:

1. ¿Cuál es el nivel de contaminación entre 8 y 10 de la mañana en el sector comprendido entre la calle 26 y la 54, sobre la Avenida Caracas? Por favor dar los comparativos de las cuatro semanas de abril.

Hacer la petición exacta evitará que el funcionario le responda lo que usted no necesita.

Si usted hace unas preguntas que no tienen que ver con las funciones del funcionario, este tiene la obligación de pasárselas a quien corresponda, así sea de otro ministerio o de otra institución, y comunicárselo a usted para que le pueda hacer seguimiento. Pero en ningún momento le puede contestar que ese dato no lo puede suministrar porque no es de su ministerio.

Si al cabo de los 10 días el funcionario no ha respondido, se da el silencio administrativo que quiere decir que ya no puede negar la información bajo ningún argumento. Y si a esa fecha no le han respondido, puede llamar para solicitar la prontitud de la respuesta. Si definitivamente el funcionario no le quiere responder, póngale una tutela. Para hacerlo le puede ayudar la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) o si lo desea, el abogado de su medio o la Personería de su ciudad.

Recomendación: Léase la ley 1755 de 2015, que tiene muchos otros detalles. Algún día la puede necesitar.

martes, 25 de marzo de 2014

La forma de hacer periodismo cambió: ¿y usted?

Los periodistas que hoy se dedican a una sola fuente y a un solo medio lo hacen muy bien. Se vuelven expertos en el manejo de esa información.

Pero si no amplían su espectro, poco a poco van a quedar rezagados por un mundo de personas que utilizarán todo tipo de plataformas para informar más rápido, y en algunas ocasiones mejor.

En el periodismo ahora se están cambiando los conceptos de lector, radioescucha, televidente, por uno más amplio y que responde a las virtudes del periodismo digital: el usuario.

Y esto, porque ahora los usuarios nos ven y nos escuchan en diferentes plataformas: a través del celular, por una pantalla de escritorio, por un periódico impreso, a través de un podcast, de una tableta, de una emisora o de un canal de televisión a través de su operador de cable o a través de su pantalla de computador.

Además, el usuario se vuelve parte de la noticia cuando la comenta o cuando aporta un dato o la comparte con sus seguidores.

Esto quiere decir que detrás de cada noticia podría haber una estrategia. Y es la de saber cómo llegarle a los usuarios a través de todas esas plataformas. Y para ello hay que prepararse.

Los periodistas que en este momento están alejados del periodismo digital, o que no les interesa, están corriendo un gran riesgo. Porque en pocos años la industria de los medios de Comunicación habrá dado un revolcón y necesitará de otro tipo de profesional: aquel que esté preparado para utilizar la tecnología, que interactúe con sus audiencias, que sepa redactar para una u otra plataforma.

Si usted es uno de esos periodistas que no se ha hecho amigo del periodismo digital, no se preocupe, pero actúe. Nunca es tarde para hacerlo.

Al hacer esta nota no pensé en hablar de Periodismo de Hoy, pero hay que decirlo. A través de ese sitio, el ministerio TIC y la Universidad de Antioquia están dictando unos excelentes cursos de periodismo digital, de 30 o 40 horas, gratis, a través de Internet, para enseñarles a los periodistas a hacer periodismo digital.

Si no sabe nada del tema, usted puede empezar por un curso básico y luego hacer otros niveles en los que va escalando y va descubriendo un mundo mágico con muchísimas oportunidades.

Ánimo, entonces, y a prepararse. En donde quiera y como quiera hacerlo. Pero súbase al tren de la tecnología, lo más pronto que pueda.

Twitter: VargasGalvis

domingo, 17 de noviembre de 2013

¿Y de dónde salen las noticias?

La pregunta me la hizo recientemente mi hijo Esteban, quien a sus 16 años tiene alma de periodista, anda pendiente de las noticias que pueden hacer historia y vibra con cada una de ellas.

Y esa es la misma pregunta que le hacen a uno cuando va a dictar una charla en la facultad de periodismo de alguna universidad.

Una respuesta básica, elemental, podría ser: salen de las mismas fuentes informativas que lo buscan a uno para contárselas o a las que nosotros les hacemos seguimiento para saber qué es lo que están haciendo.

Un ejemplo: si un periodista debe estar atento a lo que pasa en la Presidencia de la República, todos los días debe estar llamando para ver cuál es la agenda del Presidente y qué actos de importancia va a adelantar el Gobierno: anuncios, firma de leyes o decretos, pronunciamientos, visitas, etc.

Pero eso es muy fácil de hacer. Es más: la propia Presidencia de la República tiene una Secretaría de Prensa que se encarga de informarle todas esas cosas a los periodistas sin necesidad de que estos estén llamando.

Y así puede suceder con infinidad de fuentes, como pueden ser los institutos descentralizados, los ministerios, los sectores económicos, las ligas del deporte, los canales de televisión y un larguísimo etcétera.

Pero, por hoy, tengamos en cuenta solo dos cosas: nuestra propia agenda y las redes sociales. 

Redes Sociales




Nunca como ahora, los periodistas la tuvimos tan fácil para conseguir información. Basta con hacerle seguimiento a personas y entidades a través de Twitter. Y basta con poner atención a lo que la gente del común está subiendo a las redes sociales, porque estas nos están dando las noticias de primera mano desde el mismo sitio en donde se están produciendo.

Cuando termina un partido de la Selección Colombia, basta con mirar las cuentas de Facebook y de Twitter de los jugadores y tendremos no solo sus espontáneas reacciones, sino también fotos de primera mano, tomadas por ellos mismos, en sitios a los que ni siquiera ha podido tener acceso un periodista (ver arriba tweets de James Rodríguez).

Este es solo un ejemplo. Después tendremos tiempo de ahondar más en este aspecto.

Nuestra propia agenda

El segundo punto es lo que llamamos ‘nuestra propia agenda’. Y aquí no podemos esperar que las fuentes nos hagan llegar las informaciones, porque se trata es de que nosotros mismos desarrollemos informaciones que a nosotros se nos ocurrieron y no aquellas que nos impongan las fuentes.

Un ejemplo: el Presidente va a inaugurar una hidroeléctrica. Y cuando el periodista va a cubrir eso, está trabajando de acuerdo con la agenda del mandatario.

Pero si el periodista investiga un poco más y encuentra, por ejemplo, que se está perdiendo generación de electricidad en el país, no deberá estar cubriendo el acto del Presidente, sino metido en otras fuentes, consultando analistas y comparando cifras que ha de conseguir por sí mismo, para sustentar lo que va a decir.

Mirar para otro lado

Pero, ya para terminar esta entrada, pienso que la mejor manera de trabajar nuestra propia agenda no está mirando hacia las grandes fuentes o hacia los grandes temas esperando que nos cuenten las cosas que a ellos les interesa contar.

Haga un ejercicio: mire ahora a su alrededor. ¿Ve a alguien? Pregúntese qué hace. Qué estará pensando en este momento. Por qué llegó hasta ahí. Qué sueños tendrá. ¿Tendrá angustias? ¿Necesitará ayuda?, ¿Cuál es su historia?

Verá entonces que a su lado puede tener un tema de su propia agenda. ¿Qué tal que usted se le acerque y le pregunte y resulte que es el hijo o la hija de un minero que entregó su vida a los socavones y hoy él o ella pueden ser alguien gracias a ese gran hombre? De ahí le podría salir un gran reportaje.

Ahora trasladémonos a otro sitio. Vamos a la calle. Pero no veamos hacia al frente o de vez en cuando hacia los lados como lo hacemos todos los días. Levantemos nuestra mirada y pongámosla a la altura de un segundo piso de una edificación. Miremos para ese otro lado. Y tal vez así vayamos descubriendo un mundo nuevo.

Tal vez así nos vayamos enterando, por ejemplo, de que en el segundo piso de aquella casa hay alguien que toca el violín (qué tal una entrevista con el o la violinista?). Que alguien dejó colgados unos zapatos entre los cables de la luz (¿qué tal seguirle los pasos a esos zapatos y encontrarnos con una superhistoria?)

De lo que se trata entonces es de mirar para otro lado. Y poder vivir y sentir la ciudad, a sus gentes y todo aquello que pasa alrededor, a nuestra propia manera y no a la que nos impongan los dueños del poder. Ese es un primer paso. Ya miraremos los demás.

¿Usted qué opina?

sábado, 26 de octubre de 2013

Periodismo digital: ¿El titular es lo primero?

Si nos ceñimos al periodismo tradicional, yo diría que lo último que hay que poner es el título. Hay quienes lo ponen primero y arrancan a escribir su nota, sabiendo que ya le dijeron al lector lo que estaba pasando, en un titular.

Yo soy de quienes lo escribe de último. No me gusta depender del título para escribir el lead. Y, para ser sincero, cuando empiezo a escribir por lo general no tengo ni la menor idea de cuál podría ser el mejor título. Así que lo dejo para después.

Pero paradójicamente, al escribir este blog, lo primero que hice fue escribir el título. Porque lo que trato es de responder a una pregunta que nos hicieron en el curso digital de Periodismo de Hoy: ¿El titular debe definir el contenido?



Si nos vamos al periodismo digital, nos ponen a pensar los SEO, que son quienes trabajan para que las páginas web se vean más arriba en los buscadores de Google y tengan mayores visitas gracias a palabras clave y otros asuntos.

Ellos dicen que hay que escribir el título primero y de ahí se debe ir desprendiendo la noticia. En pirámide invertida.

Y tienen un argumento muy sólido: las palabras que tenga el título son las que va a tomar primero el buscador y de estas puede depender que la nota la encuentren los buscadores o quede por siempre perdida entre las millones de páginas que se suben cada segundo a la red.

Así las cosas, lo que aconsejan para el periodismo digital es iniciar el título con la palabra más fuerte, más importante. Por ejemplo, no es lo mismo titular ‘¿Quién le pone tatequieto a TransMilenio?’, que, ‘TransMilenio: ¿quién le pone tate quieto?’.

En esta última titulación la palabra TransMilenio es la fuerte, debe ir primero y así es más fácil que sea vista en una búsqueda.

Eso de ‘¿quién le pone el tate quieto?’ también está mal, porque realmente nadie pondría en un buscador esa frase. Pero si se escribe: ‘TransMilenio: ¿cómo hacer para que funcione?’, tendríamos más oportunidad de que la vean.

Así es que, resignado, ya veo cómo cada vez serán menos los títulos románticos y cómo nos debemos volver a acostumbrar a escribir títulos que vayan al grano, específicos, que ‘vendan’ menos por el ingenio del periodista y más por lo que nos dicten las palabras claves que se están usando en Internet.

¿Usted qué haría?

Twitter: VargasGalvis

lunes, 7 de octubre de 2013

Internet: nadie se las sabe todas

Lo primero sea decir que en la entrada anterior me hizo falta explicar, nada más ni nada menos, que las goticas de periodismo que les voy a dar a través de este blog no son todas de mi experiencia o mis opiniones. Quienes finalmente nos van a dar esa goticas, en su mayoría, son expertos en cada tema, cuyas frases o tesis quiero compartir con ustedes.
Y ahora sí entro en materia. Hoy les voy a compartir unas frases de James Breiner, profesor de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), a propósito del taller que va a realizar Periodismo de Hoy el 9 y el 10 de octubre.
Brainer nos dice, refiriéndose al periodismo de emprendimiento:
1. Hay que adoptar una actitud de humildad. Ninguno domina todas las actividades de Internet. Todos somos aprendices. No hay expertos.
2. Debe haber una actitud de aceptación de la idea de que el periodismo es negocio y servicio público. Hay que financiar el periodismo de calidad.
3. ¿Cobrar en Internet? El método más lógico es no pensar en suscripciones, sino en membresías. Pedirle a su comunidad apoyar el servicio periodístico. Hacer un club de bien informados.
4. No vale la pena lamentar la historia del periodismo. Debemos caminar adelante.

Aquí puede ver las tesis de James Breiner en video. 

Twitter: VargasGalvis